“Quizás nunca entendamos la magnitud del amor y sus mil misterios. Quizás nunca podamos explicarlo y definirlo. Quizás nunca lleguemos a vivirlo completamente en todas sus expresiones y vertientes. Pero afortunadamente, tenemos el privilegio de sentirlo, De verlo en los amaneceres De leerlo en las poesías, De gritarlo cuando ya no nos cabe por dentro, De mirarlo en los ojos de aquellos que amamos, De escribirlo, De imaginarlo, De escucharlo en una melodía, o de un Te quiero. De compartirlo, De sentirlo como nos hace vibrar por dentro. Tenemos ese privilegio, de decir: He amado.”— La de antes | M. Sierra Villanueva
(via ideasviajando)
Tiene la valentía de perdonarse, de saber que hay días que uno no camina igual y que hay rodillas que tiemblan, decisiones que pesan, vidas que adrede se lastiman.
Un día conocí a un hombre común ( y sonriente). Tenía el alma incompleta y las manos agrietadas. Tenía la mirada perdida y cada una de las ilusiones muy rotas. Lo conocí caminado, haciendo otras cosas, buscando otros caminos. Me conoció perdida y un poco rota. Pasando inadvertida por ahí, sin encontrar, sin esperar. Nos quedamos, no tuvimos miedo, ni ese vértigo absurdo a lo desconocido, ni ese temblor infundado a las alturas. Ambos teníamos en común soledades, tristezas y fracasos; pero también compartíamos la misma alegría, la ilusión de volver a amar, las ganas de estrenar cielos.
Un día conocí un hombre totalmente imperfecto. Si lo vieran, tiene la peor memoria del mundo y a veces se enoja con facilidad. Pero, si lo conocieran… notarían que al sonreír algo pasa. A veces pienso que el día espera ver su sonrisa para entonces dibujar un atardecer. También creo que sus manos tienen algo de vida. Una vez me tocó y resucité… y cuando estoy perdida me hace regresar.. Es aquel hombre del que uno no puede resistir a quererlo, de esos que uno tiene que mirarlo con ojos cerrados y casi casi el corazón le obliga hacerle su hogar. Por su magia, por lo bonita de su existencia. Cuando te asomas a su alma, algo te transforma.
Me gusta verlo humano, verlo frágil o imperfecto. Cuando rompe a llorar me gusta observarlo, no es que ame verlo triste, pero ver a una persona hacerse pedazos por algo es poesía, en un mundo donde todos usan máscaras, donde nadie nos quiere ver débiles, donde se nos enseña a fingir, a que llorar es malo. Me gusta saber que está enamorado de lo que soy, de mis bosques y desiertos y de mis peores momentos.
Uno nunca termina de estar sorprendido ante tantas maravillas que puede provocar en uno el amor. Cuando piensas que es el final, aparece una luz. Dicen que el amor es así, cuando uno no prevé un milagro, sucede algo. Un viento, una poesía, una mirada que te devora el alma… y entonces lo conoces, se reconocen y comienza algo que no saben qué es, pero, les gusta. Comienza una historia, un te quiero que no se cansa de nombrar, que no deja afónica el alma, sino que todo se vuelve canción.
Ha pasado tiempo desde aquel primer encuentro, pero nosotros no dejamos de regresar, de vernos y conocernos. Nos vemos en todo. Cada vez descubrimos un nuevo camino, o un rincón del alma en el cual perdernos. Desde aquel día no hemos dejado de abrazarnos a destiempo, de enamorarnos de las cicatrices y de tener fe en lo imposible. Sucedemos a diario, finalmente las historias de amor como la nuestra se viven paso a paso porque son eternas.
M. Sierr Villanueva | Estoy hecha de flores
(via ideasviajando)
Yo conocí el amor verdadero. Lo sentí en su piel calientita, lo vi cuando sus ojos llenos de amor se encontraron con los míos , el verdadero amor me...
Nuestras manos juntas cuentan historias que viven en nuestro corazón. Nosotros le damos vida, nosotros la escribimos al amarnos.
M. Sierra |...
“El amor es la locura de cerrar los ojos mientras se camina y la cordura de saber hacia donde se va.”
— M. SIerra Villanueva
“Quizás nunca entendamos la magnitud del amor y sus mil misterios. Quizás nunca podamos explicarlo y definirlo. Quizás nunca...
“El problema es que la vida trata de procesos, de caminos en los que hay que andar un poco más lento o esperar en algún lugar, y...
